¿Ética periodística? Publicar vídeos de un tiroteo y otros cuentos

Ha vuelto a pasar, pero ¿de verdad nos sorprende?

Ayer me despertaba con la noticia de que dos periodistas fueron asesinados el miércoles en Virginia mientras estaban en directo en la televisión. La reportera Alison Parker se encontraba a primera hora de la mañana entrevistando en directo a una representante de la Cámara de Comercio regional y ambas hablaban sobre el impulso del desarrollo económico cuando de repente se empiezan a escuchar unos disparos. Tras unos instantes de confusión en los que la cámara graba un gran alboroto y el suelo del lugar del suceso, se devuelve la conexión. Parker, de 24 años y el cámara de 27 mueren en el acto. El principal sospechoso es un extrabajador de la compañía de 41 años que se quitó la vida y que murió en el hospital horas después.

Ética periodística

Hasta aquí, podemos hablar de una rencilla laboral que terminó en tragedia, y que ha sobrecogido a la población estadounidense y también a todo el gremio, pero la cosa no termina aquí. El autor del tiroteo envió un escrito de 23 páginas a la cadena ABC explicando los motivos de la matanza, alegando que había recibido discriminación por su raza y su condición sexual, y que la ira se había ido incrementando. Además, compartió el vídeo del suceso en un perfil de Twitter y de Facebook antes de suicidarse.

Como todos nos imaginamos, esto sirvió como material fresco a los medios de comunicación, que no dudaron en publicar el vídeo y tomar capturas para abrir sus ediciones con las imágenes de lo sucedido. Y aquí es donde empieza el problema. ¿Hasta qué punto es necesario publicar estas imágenes? ¿Es útil para la narración del suceso? A pesar de que somos seres morbosos, la publicación del vídeo no está justificada en ningún caso, ya que lejos de aportar detalles a la noticia, inciden en una masacre en la que hay dos víctimas.

Sin embargo y por desgracia, este no es el único caso de falta de ética periodística, aunque es sin duda escalofriante si tenemos en cuenta que las víctimas forman parte de este gremio. Por supuesto, no voy a reproducir aquí el vídeo ni a colgar las imágenes, pero con una simple búsqueda en Google podréis verlo con vuestros propios ojos.

Me gustaría que estos hechos nos hicieran reflexionar sobre un par de cosas: Primero, sobre el trato que los medios de comunicación dan al material que reciben y segundo sobre el uso de las redes sociales, que nos lleva a ser testigos de horrores como estos.

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Snopes, un gran trabajo de contraste de noticias

Para los que nos dedicamos a esto de la comunicación, el hecho de leer un montón de noticias falsas en redes sociales nos provoca un particular desazón. Yo misma he visto a compañeros de promoción compartir textos de dudosa fidelidad a la realidad y se me han subido los colores. Incluso he llegado a pecar de inocente en muchas ocasiones, no lo voy a negar, y esto es porque vivimos en un mundo con demasiada información a nuestro alrededor, y filtrarla es cada vez más difícil.

Los que nos dedicamos a esto tenemos que cambiar nuestros objetivos y empezar a trabajar sobre esto, actuando como filtro y dando rigor y calidad a los contenidos que compartimos pero, ¿está la opinión pública preparada para contrastar información? ¿Qué herramientas tenemos para comprobar si lo que estamos leyendo es o no cierto?

noticias falsas

Pensemos en el comportamiento de los lectores: muchos son demasiado dispersos, y ni siquiera llegan a leer textos completos, por lo que pedir que contrasten ellos mismos la información puede ser algo utópico. En este sentido, quiero hablar de una web llamada Snopes que he conocido por una de las secciones de Cuarto Milenio (no todo son conspiraciones ni fantasmas). Fue creada por un matrimonio hace más de 10 años, y actualmente es un referente que ya se considera como fuente para algunos medios de comunicación sobre leyendas urbanas, mitos y otras noticias de interés general.

Su trabajo es muy sencillo: se dedican a contrastar todas estas noticias que suelen convertirse en virales en las redes sociales para ver cuánto tienen de verdad y a publicar los resultados. Cada día analizan más de 20 noticias para abrirnos los ojos sobre la necesidad de comprobar que lo que nos cuentan es real. Por ejemplo, ¿os acordáis de la supuesta mujer india que dio a luz a 11 bebés? Seguro que la habéis visto en Twitter o compartida en el muro de algún amigo de Facebook. Pues bien, la noticia fue analizada por esta web y se determinó que era falsa.

Me ha parecido una idea estupenda, que puede suponer un antes y un después en la nueva forma de comunicar. ¿Habrá alguna así en nuestro país? ¿A alguien se le ha ocurrido la idea? Seguro que a más de uno nos vendría bien echar un ojo a sus análisis antes de dar al botón de compartir o de hacer un retuit.

Os dejo reflexionando sobre la capacidad de las redes sociales de hacer virales las noticias falsas. ¡Que tengáis una buena semana!

¿Interés o morbo? Cómo tratan los medios las catástrofes

Desgraciadamente, las grandes tragedias suceden, y por supuesto, son noticia. No nos olvidemos de que la función de los medios de comunicación es mantener informada a la población de lo que pasa a su alrededor, por eso cuando sucede un incidente de este tipo todas las redacciones se paran y centran sus esfuerzos en cubrir la noticia.

La última, el accidente de un avión de la compañía GermanWings (filial low cost de Lufthansa), que se estrelló este martes en los Alpes cuando hacía la ruta Barcelona- Dusseldorf. Las primeras reacciones de medios de todo el mundo se centraron en cubrir el acontecimiento, pero a las pocas horas ya empezaban las conjeturas.

Personalmente, el momento al que tenía más miedo era cuando sacasen información personal de las víctimas, a mi parecer totalmente innecesaria para tratar la noticia. Pero ahí no terminan las cosas. Las redes sociales han hecho muchas cosas buenas por la comunicación entre personas, entre personas y empresas y también entre la gente y los medios de comunicación, pero en ocasiones los medios no utilizan estas plataformas para informar, sino para todo lo contrario. No sé si vosotros lo habéis visto, pero algunas ediciones digitales de diarios españoles publicaban resúmenes de los peligros de volar, de problemas en otros aviones de compañías low cost… incluso he leído un artículo sobre cuál es el momento más peligroso en el transcurso de un vuelo. ¿De verdad es necesario meterle a la gente el miedo en el cuerpo de esta manera?

morbo periodismo

Comprendo que cuando los periodistas estamos en la facultad todo es muy bonito e idílico, que entendemos a la perfección los límites de nuestra profesión, pero que cuando salimos al mercado, cuando vemos la luz y comprendemos que el mundo no funciona por ética sino por otro tipo de principios, empezamos a pasar por alto lecciones muy importantes pero… ¿tenemos que llegar a esto?

También es cierto que si los medios publican este tipo de informaciones es porque hay una demanda por parte de la población, lo que nos lleva a un problema muchísimo más profundo de morbo y mal gusto. ¿No nos llega con saber que un montón de personas murieron en una tragedia horrible? ¿Por qué queremos saber todo de ellos, cómo vivían, qué dejaron atrás?

Cada vez que abro el Facebook, inicio sesión en Twitter o hago un repaso por los diarios digitales no puedo evitar que estas cuestiones se me pasen por la mente. ¿En qué se está convirtiendo nuestra profesión? ¿Esto es lo que enseñarán en unos años en las facultades?

Foto: Informacion y morbo (medium) by Jrmora