¿Qué hacer si te toca un entrevistado duro?

Para un periodista, hay algo terrible que si te toca te puede fastidiar un día de trabajo. Estoy hablando de un mal entrevistado, un personaje que puede convertir una entrevista en la Guerra Fría y que hace que tengas que sacar todas tus armas ocultas y así poder dar a tus lectores o espectadores algo digno.

Hay diferentes tipos de “mal entrevistado”, aunque todos requieren de una gran paciencia y suelen fastidiarte el material. Te explicamos cómo actuar ante cada uno de ellos:

El escueto: Vas preparadísimo, con 30 preguntas largas y otras 20 de “repuesto” para tener bastante material y hacer una obra maestra y cuando llegas… la entrevista no dura ni 5 minutos. Son aquellos que contestan con un “sí o no” (aunque sea una pregunta abierta) y que parece que hay que darles cuerda. Lo mejor en este caso es intentar insistir e intentar volver disimuladamente a las preguntas que han quedado mal contestadas. Y por supuesto, armarse de paciencia.

El hablador: Lo contrario al escueto, por supuesto. Habla por los codos, y al final solo te da tiempo a hacerle un par de preguntas. Además, sus respuestas no tienen interés para tu reportaje y sueles tener que completarla con datos externos… un desastre, vamos. Trata de ser moderador además de entrevistador y no te cortes en cortarle (valga la redundancia).

El borde. Como un ejemplo habla por sí solo, os voy a dejar un enlace de una entrevista que un pobre profesional tuvo que hacer a Loquillo para La Voz de Galicia. Loquillo es un personaje que se caracteriza por su chulería, pero desde luego sus respuestas en este caso fueron demasiado bordes. El entrevistado, en lugar de cortarse, le respondió en su tono aunque siempre con mucho respeto (del que el entrevistado carecía), haciendo un trabajo estupendo y muy entretenido. Para abrir boca, os dejamos la entradilla:

“Seco como un anuncio de fregonas, parco en respuestas, cortante como el filo de esos folios blancos del trinque, tran traidores. Así se las gasta este hombre tras 36 años de carretera y otro directo, «El Creyente», recién salido de fábrica”.

¿Y a vosotros? ¿Os ha tocado un entrevistado de los duros? Haced como el entrevistador de Loquillo y ¡a tomárselo con humor!

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